Las mujeres en construcción

No solo de fuerza vive la obra

Hoy os cuento, con pocos datos y con mucha experiencia personal, como está el sector de la construcción en la actualidad respecto a la paridad. Mis inicios fueron a finales de los años 80 y principios de los 90. A pesar de encontrarme trabajando en un sector masculinizado, decidí no tirar la toalla a la primera de cambio, porque, ante todo, estaban mis deseos de hacer lo que más me gusta, pese a ensuciar mi ropa. Mi lema era, es y será: “Yo no voy a trabajar, yo voy a disfrutar cada minuto”.

Aunque en un principio me sentí extraña en un mundo de hombres, mi experiencia ha sido buena, y en general me he sentido respetada y apoyada por los compañeros, albañiles, industriales y técnicos.

«Sólo el 9% de las personas que trabajan en la construcción son mujeres, frente al 91% de hombres»

Ahora, vamos a los datos, el sector de la construcción es una de las actividades con más peso en el PIB español, pero también es una de las actividades con escasa participación de mujeres. El año 2019 se cierra con 107.639 mujeres trabajando en el sector -frente a los 1.176.271 hombres ocupados-, cerca de 8.000 menos que hace un año.

Entre las ocupaciones que ejercen las mujeres del sector destacan las administrativas, de atención al público, arquitectas y arquitectas técnicas o delineantes y los empleos de contables y financieras, que representan un 50% de los puestos. Las mujeres albañiles apenas suponen un 0,8% de las mujeres que trabajan en el sector.

Sólo la formación de albañil, como principal herramienta para la incorporación de la mujer en el mercado laboral de la construcción, permitirá progresivamente la paridad entre géneros, con un sector más igualitario y reducir los muchos prejuicios y barreras que todavía quedan por derribar. Se necesita fuerza, ellas no pueden ensuciarse y comentarios que no vienen al caso.

Parece que ahora se forma a más mujeres porque al sector le cuesta encontrar trabajadores por dos motivos, uno, que los sueldos han bajado y el segundo porque muchos de los trabajadores que se dedicaban a ello, incluso los que se quedaron en paro en la última crisis ya han cambiado de sector. Tal vez sea una oportunidad para iniciar a la mujer en la obra, aunque los sueldos sean ahora menores, ya subirán. Sí, es un trabajo duro, pero la vida también es dura para todos y todas ¿no? Pues luchad por vuestros sueños.

Yo animaría a todas esas mujeres que les guste y que se lo estén pensando, que prueben, que venzan un poco esos miedos, con el tiempo todo es posible. Además, conseguirlo es una satisfacción como persona y como profesional. El trato de tú a tú es lo más importante, todos somos humanos. Y, sobre todo, que sigan siendo mujeres, que no se mimeticen, que no imiten a sus compañeros, tenemos que conservar lo que somos, nuestra esencia femenina que no es ni mejor ni peor sino diferente.

Otra cosa es, y eso lo dejo a los y las expertas lingüistas, es el termino con el que llamar a las mujeres que se dedican a este oficio; ¿Son albañiles o albañilas? He descubierto que la RAE a las únicas albañilas que reconoce son a las abejas. Y vosotros, ¿Qué pensáis?

carmen.giner@albertanorweg.com

www.albertanorweg.com