Más de 25 años creando espacios de trabajo ergonómicos, flexibles, sostenibles y pensados para las personas.
Hay una pregunta que nos hacemos siempre que empezamos un proyecto de oficinas: ¿Cómo podemos conseguir que las personas trabajen mejor, se encuentren más cómodas y disfruten del espacio en el que pasan buena parte de su día?
En Alberta Norweg llevamos más de 25 años desarrollando proyectos de arquitectura e ingeniería y, si hay una tipología por la que sentimos una especial predilección, es precisamente la de las oficinas y los espacios corporativos.
Durante nuestra trayectoria hemos tenido la oportunidad de trabajar para empresas de diferentes sectores y dimensiones, diseñando y transformando sus lugares de trabajo. Y algo hemos aprendido: una buena oficina no es simplemente un conjunto de mesas, despachos y salas de reuniones. Es una herramienta para mejorar la organización, favorecer las relaciones humanas y transmitir la personalidad de una empresa.

Nuestra historia: oficinas que evolucionan con las empresas
El concepto de oficina ha cambiado extraordinariamente durante estos años. Hemos pasado de espacios rígidos, muy compartimentados y con puestos de trabajo prácticamente inamovibles, a entornos abiertos, colaborativos, tecnológicos y capaces de adaptarse a nuevas formas de trabajar.
En Alberta Norweg hemos acompañado esta evolución con proyectos como los de Aviva, Atento, Coplasa, Bosch, Codigames o Sopra Steria, entre otros.
Cada uno ha supuesto un reto diferente, pero todos comparten nuestra manera de entender la arquitectura: escuchar al cliente, comprender su actividad y diseñar soluciones funcionales, atractivas y duraderas.
Porque no existen dos empresas iguales y, por tanto, tampoco deberían existir dos oficinas iguales.
Ergonomía, confort y bienestar: las personas primero
Una oficina bien diseñada tiene una influencia directa sobre la experiencia diaria de quienes trabajan en ella.
Por eso prestamos especial atención a la ergonomía de los puestos, la iluminación natural y artificial, el acondicionamiento acústico, la calidad del aire, el confort térmico y la correcta distribución de los espacios.
Nos gustan las oficinas luminosas, agradables, con materiales cálidos, vegetación y espacios que invitan tanto a concentrarse como a compartir ideas.
También creemos en la importancia de los lugares informales: una zona de descanso, una pequeña cafetería o un espacio de encuentro pueden aportar muchísimo a la comunicación y al ambiente de trabajo.
El bienestar no es un lujo añadido al proyecto: debe formar parte del diseño desde el primer momento.

Flexibilidad: oficinas preparadas para el cambio
Las empresas cambian, crecen, incorporan nuevas tecnologías y transforman su manera de organizarse. Sus oficinas deben poder acompañarlas.
Por eso diseñamos espacios flexibles, con distribuciones versátiles, instalaciones adaptables, salas polivalentes y soluciones que permiten reorganizar los puestos de trabajo sin grandes intervenciones.
El trabajo híbrido, las reuniones virtuales y los equipos multidisciplinares han reforzado todavía más esta necesidad.
Una oficina moderna debe ofrecer alternativas: espacios de concentración, zonas colaborativas, salas de reuniones, áreas sociales y puestos que respondan a diferentes necesidades.
No se trata de llenar metros cuadrados, sino de aprovecharlos inteligentemente.
Sostenibilidad: eficiencia y responsabilidad
En nuestra manera de proyectar, la sostenibilidad ocupa un lugar fundamental.
Trabajamos incorporando criterios alineados con estándares internacionales como LEED, BREEAM y WELL, que impulsan edificios y espacios más eficientes, saludables y responsables con el medioambiente.
Priorizamos el aprovechamiento de la luz natural, la eficiencia energética de las instalaciones, los sistemas de climatización adecuados, los materiales de bajas emisiones, la reducción de consumos y la calidad ambiental interior.
Naturalmente, cada proyecto tiene sus propios objetivos y exigencias, y la obtención de una certificación requiere su correspondiente evaluación específica.
Pero nuestra filosofía va más allá de conseguir un sello: queremos crear oficinas que consuman menos recursos, proporcionen mayor confort y mantengan su valor durante muchos años.
Nuestra propia oficina, nuestra mejor carta de presentación
Una buena muestra de esta filosofía es nuestra sede de Plaza del Ayuntamiento 27, en Valencia.
Hemos querido que nuestro propio lugar de trabajo refleje lo que proponemos a nuestros clientes: espacios abiertos, tecnología, luz, zonas colaborativas, áreas de encuentro y un ambiente contemporáneo que favorezca la creatividad y el trabajo en equipo.
Una oficina donde recibir clientes, compartir conocimientos, desarrollar proyectos y disfrutar trabajando.
Porque creemos que la mejor manera de demostrar nuestra forma de entender la arquitectura es vivirla cada día.
Seguimos creando lugares donde apetece trabajar
Después de tantos años diseñando oficinas, mantenemos intacta la ilusión por cada nuevo proyecto.
Nos apasiona transformar espacios, encontrar soluciones inteligentes y conseguir que arquitectura, tecnología, sostenibilidad y bienestar trabajen juntas.
En Alberta Norweg estamos convencidos de que una buena oficina no solo mejora el espacio de trabajo: también contribuye a mejorar la empresa que la ocupa.
Y esa es, precisamente, nuestra especialidad.
Alberta Norweg. Arquitectura para las personas. Espacios para el futuro.